ASagitario

Sagitario, el saetero

 
 

Sagitario
22 de noviembre a 21 de diciembre
Elemento:  Fuego

Triunfadores natos, dueños de una contagiosa alegría de vivir y de optimismo a toda prueba, vencen las dificultades sin esfuerzo aparente y superan los escollos con una gracia y simpatía que bien queríamos imitar otros signos del zodiaco. Se equivocan, claro, como el resto de los mortales, pero lo que diferencia a los Sagitario es que, en lugar de hacer un drama, se levantan, se sacuden ligeramente el polvo y se ponen nuevamente en ruta.

¿Es éste el secreto de su éxito? Solo en parte. No olvidemos que traen las alforjas bien provistas para conseguir lo que se propongan: inteligencia, intuición, grandes dosis de energía y una buena suerte que los protege y acompaña a lo largo de toda su existencia.

Con estos antecedentes, sería lógico suponer que la envide de sus enemigos o los celos de quienes no triunfan como ellos, les hacen la vida imposible, pero curiosamente no es así. En primer lugar, porque enemigos tienen pocos –su buena fe y simpatía los desarman-, y en segundo lugar, porque se trata de individuos con una gran seguridad en sí mismos y que –sin la menor arrogancia- saben cuánto valen y a donde se dirigen. ¿A que preocuparse, entonces?

Para entender a un Sagitario hay que tener en cuenta que la palabra “miedo” no figura en su vocabulario, ya se trate de trepar a la montaña rusa, criar siete hijos, conducir a toda velocidad o embarcarse en una campaña en plena selva para erradicar la mosca tsé-tsé. Todo encaja, en realidad. Detesta la rutina, adora el riesgo, le encantan los niños y su ancho corazón nunca se resiste a una campaña humanitaria.

Y además disfruta, porque ésta es quizá su cualidad más distintiva. Haga lo que haga, es un improbable que se deje aplastar por el “tengo que...” de otros signos: para él la vida es juego y aventura, un sabroso banquete al que hay que hacerle los honores.

¿Todavía hay algún despistado que se pregunte por qué triunfa? Cordial y tolerante, con un fondo esencialmente honrado que ni aun sus enemigos se atreven a desmentir, para él no vale aquello del “éxito a cualquier precio”. Le gusta llegar alto, no cabe duda y si se emplea a fondo lo consigue, pero su lucha es limpia y su proceder, franco y directo.

A propósito, ¿hemos hablado de la sinceridad de los Sagitario? ¿No? Pues merece un párrafo. Si en alguna ocasión necesitas alguna mentira piadosa del tipo de “¡Que guapa estas!” (cuando sabes que tienes mala cara) o “¡Como te favorece ese jersey!” (lo compraste en las rebajas y el color no te va), por favor no le pidas opinión a un Sagitario. Salvo que en su ascendente figure otro signo más diplomatico, te dirá exactamente lo que piensa, es decir, justo lo que no querrías oir. Y cuando se de cuenta de que ha metido la pata –su corazón es tierno y bondadoso-, tratará de arreglarlo, pero será peor: como mentiroso es un desastre.

Sociable, extravertido y generoso, no es de extrañar que ejerza una irresistible atracción sobre el sexo opuesto. Como amigo es encantador, y como pareja muy deseable. Y salvo algunos fallos, como su ocasional falta de tacto, su impulsividad o ese despilfarro de energía que a veces le impide aprovechar a fondo las oportunidades, podemos decir con justicia que es uno de los signos más atractivos y encantadores del zodíaco.