AGeminis

Géminis, los gemelos

 
 

Géminis
22 de mayo al 21 de junio
Elemento:Aire

¿Cómo describir a esta burbuja inquieta, capaz de hacer siete cosas a la vez y de humor tan cambiante como el parte meteorológico? Adjetivos hay a manta, pero escogeremos dos al azar: delicioso e irritante. Raro es el Géminis que no haga honor a los gemelos que lo representan y con los cuales se siente encantado: al fin y al cabo, su signo les depara una enorme capacidad de disfrute, un espíritu curioso y abierto y admiradores a montones. Pero el que tenga un nativo de este signo en su haber, y mucho más si le ha entregado el corazón, podría darnos una larga y  nutrida conferencia acerca de los aspectos imprevisibles de su carácter.

Quien ame la rutina y pretenda saber más o menos con certeza que va a depararle el día de mañana –o el minuto que viene, lo mismo da-, es mejor que no se embarque con uno de estos duendes traviesos y adorables. Con ellos todo es posible, y lo peor es que su fascinación es tan grande y el poder de su palabra tan irresistible, que uno acaba no sólo perdonándoles sino compartiendo sus aventuras y admirando su vivacidad chispeante y contagiosa.

Siempre existe la posibilidad de no seguirlos, de no dejarse embaucar por sus argumentos seductores o sus disculpas ingeniosas, pero entonces –para colmo- uno siente en un rincón del corazón que seguramente se está perdiendo algo bueno. Ellos lo saben , claro, y juegan con nosotros como el gato con el ratón. Esto no significa que nos engañen, pero sí que pueden engañar, y a que niveles, pero no es lo  más frecuente. Para saber como son, y hasta que punto llega el poder de seducción de su palabra, baste saber que muchos de los grandes vendedores –de objetos o de ideologías, lo mismo da- son nativos de este signo.

Un Géminis como Dios manda cambiará de casa con frecuencia, huirá de los trabajos rutinarios como de la peste, renovará totalmente su vestuario cada temporada –son unos coquetos incorregibles- y andará siempre a la pesca de novedades interesantes. ¿Cómo no hacerlo –dicen ellos- si el mundo en si en un espectáculo fascinante, repleto de personajes, libros, recetas de cocina y emociones que todavía no han experimentado? Y si están allí a su disposición,¿por qué no habrían de lanzarse ya mismo en su busca?

A estas alturas, todos os habréis dado cuenta de que los Géminis son creativos, divertidos e ingeniosos, porque tienen una imaginación que ya querría cualquiera de nosotros para salir de un apuro. Pero lo que los hace tan encantadores es que no son unos vulgares egoístas, sino todo lo contrario. Para ellos todo lo que tenga vida –personas, plantas, animales- es sagrado. Adoran vivir y necesitan a la gente como el pan, se interesan por ella y vuelcan en quienes los rodean su generosidad innata, su optimismo y su inmensa capacidad afectiva.

Nunca podremos jactarnos de conocer a fondo a un Géminis, no solo porque sus reacciones son imprevisibles, sino porque en lo más hondo de su ser atesoran u n núcleo secreto y sólo suyo que defienden celosamente y acrecienta su magnetismo. Volubles, cambian de idea como de camisa; enamoradizos, vuelan de flor en flor; insatisfechos, siempre les parece que hay una porción de mundo o de felicidad que todavía no han probado.
¡Menudos encantadores de serpientes! Gracias a la multiplicidad de sus intereses y su curiosidad inagotable, ni siquiera representan la edad que tienen. Algo es seguro: por donde pase un Géminis la vida ya no nos parecerá la misma, será infinitamente más rica.