ACapricornio

Capricornio, la cabra

 
 

Capricornio
22 de diciembre al 21 de enero
Elemento: Tierra

Si quieres que la chica Capricornio en que has puesto los ojos –no me extraña, es guapísima- te dé finalmente el “si”, hará falta algo más que un ramo de flores para convencerla de que la quieres. Las flores no están mal, y a ella le encantan, pero como cala hondo y va derecho a lo esencial, querrá sentir y estar seguro de que a su lado tiene realmente un hombre antes de embarcarse a compartir la vida contigo. Porque, ya se sabe, la existencia no es un lecho de rosas…

Así son los Capricornio, lúcidos, sagaces y con una clara visión de la realidad. Esto no excluye el romanticismo en absoluto, pero siempre como un complemento y no como factor primordial de la relación. Si ella confía en ti y lucha a tu lado –no es de las que se cruza de brazos esperando que les den todo servido-, habrá tiempo de sobra y ocasiones para todo: cenas a la luz de las velas, charlas intimas al calor de la chimenea y ardiente pasión, pero siempre y cuando las llamas sean de verdad y no meros fuegos de artificio.

Y si para alcanzar su meta –una vida cómoda y una vejez sin sobresaltos- ellos o ellas tienen que trabajar duramente, no te quepa duda de que lo harán, porque el esfuerzo no les asusta. Previsores y ahorrativos, nada impulsivos, avanzan a su propio ritmo, con paciencia y pisando sobre seguro, pero consiguen siempre lo que se proponen y –lo mas importante –lo conservan. Verás a nativos de otros signos triunfar fulgurantemente de la noche a la mañana… y perderlo todo con igual rapidez; a un Capricornio, nunca.

Poco amantes del lujo y la ostentación –hay en ellos un marcado fondo moral, a la antigua usanza -, buscan sin embargo rodearse de objetos de calidad. Cuidadosos con el dinero, detestan el despilfarro, pero serán los primeros en acudir en auxilio del amigo que está pasando por una mala racha o del hermano que perdió dinero al bingo y no se atreve a decírselo a su mujer. Y ten por seguro que nunca les reclamarán que se lo devuelvan.

Reservado y discreto; si a un Capricornio le cuentas un secreto, será una tumba. Introvertido y algo solitario, te agradecerá de todo corazón el elogio que le prodigues, a condición de que sea sincero. Fuerte y leal, siempre encontrarás en él un hombro sólido donde apoyarte. ¿Qué puedes brindarle a cambio? Montones de cariño –aunque no lo demuestre lo necesita desesperadamente- y enérgicas inyecciones de confianza en sí mismo. ¡Cuidado! No estoy hablando de adulación –seria ofender su inteligencia-, sino de hacerle ver cuanto vale y lo atractivo que es. Y si tienes oportunidad de entrometerte en su armario, cómprale algunas prendas de colores alegres –dentro de un orden, claro-, porque el clásico y elegante Capricornio tiende a pasarse un pelín en materia de sobriedad. ¿Has notado que hay en él un deje de melancolía, un toque de pesimismo en su enfoque de las cosas? Esta característica es el reflejo de su incierto miedo al futuro, o de una pena del pasado que aún no ha logrado olvidar.

No se sabe qué es mayor en los nativos o  nativas de este signo, si su amor a la familia o su temor al ridículo, asi que no critiques a sus pariente y no sometas nunca a un Capricornio a fervientes demostraciones de amor en público: interiormente te odiará y su actitud envarada y rígida te lo demostrará a las claras. Así que ya sabes, mucho afecto, pero en privado. Por lo demás, si ya has conquistado a esa Cabra ambiciosa y de fuerte personalidad que te quitaba el sueño, sólo me resta felicitarte: jamás te decepcionará.