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Cancer, el cangrejo

 
 

Cáncer
22 de junio al 21 de julio
Elemento: Agua

Cuando conozcas a una persona para quien su hogar es su reino, que se pirra por las antigüedades y que se resiste a tirar su vieja chaqueta porque le trae recuerdos entrañables, ten por seguro que estás delante de un Cáncer. Su exterior no puede ser más agradable: dulce, sonriente, exquisitamente cortés y comprensivo; y su interior también, pero es muy difícil saber cuánto te permitirá conocer de él.

¿Qué atesora en su alma este ser introvertido y de emociones tan cambiantes como la Luna que lo rige? Vagas añoranzas, instantes preciosos que no compartirá con nadie y sueños resplandecientes en los que se refugia cuando la realidad se le hace insoportable. Tan pronto alegre y locuaz como melancólico y encerrado en sí mismo, su gran problema reside en el hecho de que para él abrir su corazón y mostrar toda la riqueza de su vida interior es una proeza inalcanzable.

Esto no significa en modo alguno que no sea emprendedor, tenaz, eficiente en su trabajo y atento en todo momento al estado de su cuenta bancaria. ¿Contradictorio? No cabe duda, pero así son ellos, duros por fuera, blandos y vulnerables por dentro. Por supuesto, son los primeros en darse cuenta de esta particularidad, ya que a observadores e intuitivos no hay quien les gane, y por eso se defienden apelando a ese caparazón que los protege de los golpes.

Dan al dinero la importancia que tiene, y difícilmente se resignan a ocupar un puesto secundario toda su vida. Quieren progresar, ascender y que sus méritos sean reconocidos, y por lo general lo consiguen, sobro todo si cuentan con el elogio de sus jefes y el estímulo de su familia. Las demostraciones de afecto son fundamentales para ellos, porque nada hay como el cariño para ahuyentar los mil temores y fantasmas que pueblan sus fantasías.

Previsores hasta la manía, los seres más típicos del signo tendrán siempre una desprensa bien provista, un bar rebosante de botellas y un armario repleto de todas las prendas imaginables. Amén de una sólida cuenta bancaria, claro, que al fin y al cabo para eso trabajan, para sentirse seguros y a cubierto de las contingencias de la vida. Clásicos, conservadores, amantes del pasado y de las tradiciones, no esperes de ellos que vivan en un ático acristalado y lleno de muebles de diseño, o que te propongan de un día para el otro dar la vuelta al mundo: adoran las casas antiguas y acogedoras, los muebles hermosos y sólidos que han conocido la calidez de otras manos y la paz tranquila y confortable del hogar. Porque, vamos a ver, ¿Dónde se está mejor que en casa?

¿Qué me dices? ¿Qué ese Cáncer que acabas de conocer –hombre o fémina- te parece algo frío y demasiado lógico? Espera a pasar una velada con él o con ella y verás lo que vale su sentido del humor. Fino profundo y nada vulgar, te reirás con toda tu alma de sus chistes y ocurrencias, con la ventaja de que su nobleza y bondad le impedirán siempre divertirse a costa de los demás. Y si eres lo suficientemente inteligente para no perderlo de vista, descubrirás que es fiable, generoso e inmensamente protector.

También es celosillo, todo hay que decirlo, y en más de una oportunidad sus arranques de malhumor te sumirán en el desconcierto, pero, ¿qué quieres?, soporta muy mal las desilusiones. Si quieres ver a un Cáncer brillar en todo su esplendor, comparte con él una cena a la luz de las velas, una reunión social en la que sin duda será el centro –la noche es lo suyo, por aquello de la Luna, ¿recuerdas?- o una noche de amor: se cuentan entre los amantes más ardientes del zodíaco.